Mamá
Mamá, tu amor es mi cuna,
mi refugio y mi canción;
todo lo bueno que tengo
nació de tu corazón.
25 poemas para mamá, para la madre que cuida, aconseja y perdona sin pedir nada: versos de agradecimiento para el Día de la Madre, para su cumpleaños o para cualquier día del año.
Mamá, tu amor es mi cuna,
mi refugio y mi canción;
todo lo bueno que tengo
nació de tu corazón.
Gracias por tantas noches
de desvelo y de ternura,
por guiar mis primeros pasos
con tu infinita dulzura.
Tus manos curaron mis heridas,
secaron mi llanto también;
hoy las beso agradecido
porque en ellas aprendí a creer.
No hay palabra que alcance
para decirte cuánto te quiero;
eres mi mayor tesoro,
mi ángel y mi consejero.
No existe lugar más seguro
que el abrazo de mamá;
ahí se curan las penas
y se aprende a perdonar.
Tú fuiste mi primer amor,
mi primera melodía;
con tu voz me arrullaste
y me llenaste de alegría.
Si pudiera devolverte
todo lo que me has dado,
no alcanzarían los años
ni el mundo entero a mi lado.
Madre luchadora y valiente,
que nunca se rinde ante nada;
tu esfuerzo es mi ejemplo
y tu amor, mi mejor morada.
Dios me dio un ángel en la tierra
y lo llamó mamá;
con su amor me da la vida
y su fe me hace avanzar.
Aunque ya no estás conmigo,
vives en mi corazón;
tu recuerdo es mi consuelo
y tu amor, mi bendición.
Aún recuerdo tu canción
cuando la noche llegaba;
tu voz era mi abrigo
y tu amor, mi calma sagrada.
Tus consejos son faros
que guían mi navegar;
con tu sabiduría, mamá,
nunca me puedo perder.
Hoy te regalo una flor,
un abrazo y mi cariño;
feliz día, madre mía,
sigo siendo tu niño.
El amor de una madre
no pide ni condiciona;
da todo sin esperar
y siempre te perdona.
No lleva capa ni escudo,
pero vence cada batalla;
mi madre es mi heroína,
la que nunca me falla.
Cada arruga en tu rostro
cuenta una historia de amor,
de sacrificio y entrega:
eres mi mayor honor.
Eres mi madre y mi amiga,
mi confidente y mi guía;
contigo todo es posible
y es más lindo cada día.
Cuando caí, me alzaste;
cuando dudé, creíste;
gracias, mamá, por no soltarme
en las horas más tristes.
Abuela de manos suaves
y de historias sin final,
tu cariño es mi herencia
y tu ternura, mi ideal.
Huele a pan recién hecho,
huele a casa y a canción;
huele a mamá cuando llega
con su abrazo y su perdón.
Con tu fuerza me enseñaste
que se puede ante la adversidad;
que el amor todo lo vence
y la fe, toda oscuridad.
Aunque el mundo nos separe,
siempre estás en mi interior;
cada paso que yo doy
lo guía tu bendición.
No necesito alas ni cielo
para saber que existe un ángel:
lo veo cada mañana
en la sonrisa de mi madre.
Madre es sinónimo de hogar,
de ternura y de calor;
donde estás tú, mamá,
siempre habrá amor.
Te amo por lo que eres,
por lo que me has dado;
te amo por cada abrazo
y por haberme cuidado.
Decirle a una madre lo que significa no siempre es fácil. Estos poemas hablan de sus manos, de sus consejos y de su abrazo, y también de la ausencia para quienes ya no la tienen cerca. Elige uno, léelo en voz alta o envíaselo hoy.
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