Perdóname
Perdóname si te herí
sin quererlo, sin pensar;
mi corazón arrepentido
te pide volver a empezar.
25 poemas de perdón para pedir disculpas con sinceridad, perdonar y volver a empezar: versos para tu pareja, un amigo, tu madre o para hablar con Dios.
Perdóname si te herí
sin quererlo, sin pensar;
mi corazón arrepentido
te pide volver a empezar.
Me equivoqué, lo reconozco,
y el orgullo no me cegará;
te pido perdón sincero
y me dispongo a enmendar.
Las palabras que te dije
fueron fruto del dolor;
hoy te ofrezco mis disculpas
con humildad y amor.
Regálame otra oportunidad,
sabré cuidarte mejor;
aprendí de mis errores
y de tu inmenso valor.
Perdonar no es olvidar,
es soltar el peso del alma;
es abrir una ventana
y dejar entrar la calma.
Lo siento por cada lágrima
que te hice derramar;
quisiera volver el tiempo
para poderlo arreglar.
El perdón es un puente
que une dos corazones;
sobre él se cruzan las penas
y se vuelven bendiciones.
Dejé que ganara el orgullo
y perdí lo que más quería;
hoy lo dejo todo a un lado
para tenerte de nuevo en mi vida.
Te perdono, no por ti,
sino por mi propia paz;
cargar rencor es un peso
que ya no puedo llevar.
No te pido que olvides,
solo que me des la oportunidad
de demostrarte con hechos
que sé cambiar de verdad.
Después de la tormenta
siempre sale el sol;
volvamos a empezar
con ternura y con amor.
Pedir perdón no es de débiles,
es de gente con valor;
solo el que tiene grandeza
reconoce su error.
Las heridas más profundas
se curan con compasión;
abramos las puertas del alma
al perdón y al amor.
Amigo, fallé contigo
y hoy vengo a disculparme;
tu amistad vale más
que cualquier razón de alejarme.
Madre, si alguna vez te hice llorar,
hoy te pido perdón;
tu amor es más grande que mis faltas
y vive en mi corazón.
Todos merecemos
una segunda oportunidad;
no para repetir errores,
sino para aprender a amar.
Perdóname, amor mío,
por mis dudas y mi temor;
sin ti mi vida es un río
seco, sin brillo ni color.
Hoy lloro por mi error
y por haberte lastimado;
perdóname, que sin ti
me siento desamparado.
Perdona y suelta el rencor,
que solo pesa en el camino;
el que perdona es libre
y camina hacia su destino.
Dos palabras sencillas
pueden cambiarlo todo:
«perdóname» y «te perdono»
sanan el alma de algún modo.
Nunca es tarde para pedir perdón
ni para perdonar;
mientras haya vida y amor
se puede volver a empezar.
Me arrepiento de mis palabras,
de mi silencio y mi dureza;
hoy te ofrezco mi sinceridad
y toda mi franqueza.
El rencor es una cárcel
donde solo tú te encierras;
abre la puerta del perdón
y verás cómo te liberas.
Señor, perdona mis faltas
y guía mis pasos;
que aprenda de mis caídas
y no me aparte de tus brazos.
Hoy te pido perdón
y te prometo cambiar;
dame la mano, mi vida,
y volvamos a empezar.
A veces las palabras más difíciles son las más necesarias. Un poema sincero puede abrir la conversación cuando no sabes cómo empezar, pero funciona mejor si lo acompañas de un gesto y de ganas de cambiar.
Si lo que buscas es reconciliarte con tu pareja, pasa por los poemas de amor, y si necesitas fuerzas para seguir adelante, por los poemas de motivación.