Gracias, Dios
Gracias, Señor, por la vida,
por el pan y por el hogar;
por tu amor sin medida
y tu infinita bondad.
30 poemas a Dios para dar gracias, orar y confiar: versos de fe, de bendición y de esperanza para compartir con tu familia y tus amigos.
Gracias, Señor, por la vida,
por el pan y por el hogar;
por tu amor sin medida
y tu infinita bondad.
Dios es mi guía y mi luz,
mi pastor en el camino;
con Él nada me falta
y nada temo en mi destino.
Tener fe es dar un paso
aunque no veas la escalera;
confía, que Dios sostiene
a quien en Él espera.
Señor, escucha mi oración,
tómame de la mano;
guíame en la oscuridad
y en el camino llano.
En tus brazos encuentro paz
cuando el mundo me abruma;
eres mi roca y mi fortaleza,
mi puerto y mi cuna.
Que Dios te bendiga y te cuide,
que ilumine tu camino;
que llene de paz tu hogar
y de amor tu destino.
Confía en Dios aunque no entiendas,
Él sabe lo que hace;
sus tiempos son perfectos
y su amor nunca se deshace.
Padre celestial, hoy vengo
a darte gracias de corazón;
por tu misericordia infinita
y tu eterna compasión.
Los milagros existen
cuando hay fe en el corazón;
Dios obra en silencio
y nunca llega sin razón.
Si hoy te falta el sustento,
confía en el Dador;
quien alimenta a las aves
no te dejará sin su favor.
La paz de Dios, que sobrepasa
todo humano entender,
guarde tu mente y tu alma
hoy y siempre, amén.
Dios no promete caminos sin piedras,
pero sí compañía;
Él camina a tu lado
de noche y de día.
Cuando la tormenta ruge
y el miedo me quiere ganar,
susurro tu nombre, Señor,
y vuelvo a respirar.
Gracias por cada amanecer,
por cada lágrima y sonrisa;
todo lo que vivo, Señor,
es tu gracia, tu caricia.
Dios no te ha olvidado,
aunque a veces no lo sientas;
su amor es más grande
que cualquier tormenta.
La esperanza es el ancla
que Dios puso en mi alma;
aunque el mar se torne bravo
mi barca está en calma.
Dios envió ángeles a cuidarte
en cada paso que das;
no temas a la oscuridad,
que en su luz siempre estarás.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus favores;
Él perdona tus errores
y sana tus dolores.
Todo lo pongo en tus manos,
mis sueños y mi temor;
sé que me llevas seguro
con tu inmenso amor.
Dios perdona al que se arrepiente
y le da un nuevo comienzo;
su amor es un mar sin orillas
donde todo se hace nuevo.
Señor, dame fuerzas hoy
para seguir mi camino;
y sabiduría en las decisiones
que marcarán mi destino.
Aunque no vea el camino,
aunque el miedo me quiera vencer,
sé que Dios va conmigo
y no me dejará caer.
No hay amor como el de Dios,
que nunca se cansa de dar;
nos amó desde el principio
y nos amará sin cesar.
Dios es luz en mi oscuridad,
agua en mi desierto;
con Él no hay noche larga
ni camino incierto.
Comienzo el día contigo, Señor,
encomiendo mi jornada;
guía mis pasos, mis palabras
y mi alma enamorada.
Que llueva del cielo
lo mejor para tu hogar:
salud, paz y alegría
y mucho amor sin final.
Por tu gracia me levanto,
por tu gracia sigo en pie;
sin ti nada soy, Señor,
contigo todo lo puedo hacer.
El Señor es mi pastor,
nada me faltará;
en praderas de esperanza
me hará descansar.
En la prueba, Dios te forma,
en el desierto, te prepara;
confía en su proceso,
que su tiempo nunca falla.
Que se haga tu voluntad,
Señor, y no la mía;
que mis ojos te busquen
cada noche y cada día.
Estos poemas están escritos como pequeñas oraciones: para agradecer el día, pedir fuerzas, confiar en los tiempos de Dios o bendecir a quien quieres. Puedes leerlos en voz baja, compartirlos con tu familia o enviarlos a quien atraviesa una prueba.
Para empezar o terminar el día con fe tienes también los poemas de buenos días y los poemas de buenas noches.